El propósito de este artículo es proveer claridad sobre un tema que hace poco fue discutido en las iglesias cristianas. Nuestra meta es compartir la Verdad, debido a que creemos con sinceridad que la Verdad “os hará libres” (Juan 8:32). Jesús vino a “pregonar libertad a los cautivos” (Lucas 4:18).

1. ¿Cuál es la posición de la Biblia respecto a la homosexualidad?
Toda enseñanza y práctica debe alinearse con la Biblia, debido a que la Biblia es la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16). Hay muchas opiniones que se basan en la “tradición”, la “razón” y la “experiencia”. Sin embargo, la iglesia subordina la tradición, la razón y la experiencia a las Sagradas Escrituras. Desde una perspectiva cristiana, toda “verdad” es válida, siempre y cuando se ajuste a la Palabra de Dios. Veamos ahora lo que las Escrituras manifiestan respecto a la conducta homosexual.
A. Levítico 18:22
“No te echarás con varón como con mujer; es abominación”.
B. Levítico 20:10-16
10 Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos.
11 Cualquiera que yaciere con la mujer de su padre, la desnudez de su padre descubrió; ambos han de ser muertos; su sangre será sobre ellos.
12 Si alguno durmiere con su nuera, ambos han de morir; cometieron grave perversión; su sangre será sobre ellos.
13 Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.
14 El que tomare mujer y a la madre de ella, comete vileza; quemarán con fuego a él y a ellas, para que no haya vileza entre vosotros.
15 Cualquiera que tuviere cópula con bestia, ha de ser muerto, y mataréis a la bestia.
16 Y si una mujer se llegare a algún animal para ayuntarse con él, a la mujer y al animal matarás; morirán indefectiblemente; su sangre será sobre ellos.
Entre los pecados sexuales castigados con la muerte, el incesto, el adulterio, la bestialidad y la homosexualidad están en la misma categoría. El judaísmo prohibía de manera contundente la homosexualidad, fundado sobre el “código de santidad” que DIOS les dio en Levítico. El judaísmo era tajante respecto a su posición concerniente a las relaciones homosexuales; son una abominación. No hay ni una sílaba en la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis que apruebe la práctica homosexual. Por el contrario, es condenada de manera absoluta y universal.
B1. Argumentos en contra de los textos en Levítico. Muchas leyes en la Tanaj (Antiguo Testamento) fueron consideradas obsoletas con el nuevo pacto.
Este es un punto válido. Por ejemplo Levítico 19:19 manifiesta: “Mis estatutos guardarás. No harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie; tu campo no sembrarás con mezcla de semillas, y no te pondrás vestidos con mezcla de hilos”.
¿Qué mandamientos son válidos para la iglesia hoy y cuáles son obsoletos? Se ha intentado diferenciar entre las “leyes rituales” y las “leyes morales” en el Antiguo Testamento. Las leyes rituales (alimentación, circuncisión, y numerosas leyes “externas”) eran las leyes que tenían el propósito de distinguir a Israel de sus vecinos paganos tanto en apariencia como en forma. Estas leyes eran específicas para el pueblo de Israel y no para las naciones. Las leyes morales tales como las referidas a los pecados sexuales son eternas (y se aplican tanto a Israel como a las naciones) y por lo tanto se aplican al nuevo pacto también. Estas distinciones tienen un peso esencial; sin embargo, no hay una sistematización ni distinción claras entre “ritual” y “moral”. Por esta razón debemos analizar el Nuevo Testamento.
C. 1 Corintios 6:9-11
9 ¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales,
10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.
11 Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios. [LBLA]
Como podemos ver en el texto de arriba, el Nuevo Testamento de manera explícita sostiene las leyes sexuales que fueron ordenadas para el pueblo de Dios en el Antiguo Testamento. Esto quita la supuesta ambigüedad respecto a cuál de las leyes sexuales de Levítico son válidas para la iglesia hoy. El Nuevo Testamento constantemente ratifica las leyes sexuales que se encuentran en la Torá. El texto de arriba de manera explícita demuestra la enseñanza bíblica que la homosexualidad es considerada pecado, tanto en el antiguo como en el nuevo pacto.
Esto se repite en 1 Timoteo 1:9-11, “reconociendo esto: que la ley no ha sido instituida para el justo, sino para los transgresores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, 10 para los inmorales, homosexuales, secuestradores, mentirosos, los que juran en falso, y para cualquier otra cosa que es contraria a la sana doctrina, 11 según el glorioso evangelio del Dios bendito, que me ha sido encomendado” [LBLA].
La palabra griega “malakoi” en 1 Corintios 6:9 se traduce como “afeminados”, y “arsenokoitai” en 1 Timoteo 1:10 se traduce como “homosexuales” [LBLA]. Los estudiosos de los textos paulinos del Nuevo Testamento, tales como Richard Hays (Hays 1996, 382) y Robin Scroggs (Scroggs 1983, 106-108) han demostrado de una manera convincente que estas palabras son derivados directos de Levítico 18:22 & 20:13 que se encuentran arriba. Las traducciones de estas palabras se conforman a estos textos y varían en las diferentes versiones en español. La NTV traduce la palabra griega “malakoi” como “prostitutos”, y la RVR 1960 traduce “arsenokoitai” como “sodomitas”.
Además, en estos pasajes la palabra griega “porneia” que se traduce como “inmoralidades sexuales” [NTV], “fornicarios” [RVR1960] incluye todas las formas de comportamiento sexual pervertido. El marco de referencia para comportamiento sexual pervertido fueron las Escrituras, donde “inmoralidades sexuales” abarcaba todas las relaciones sexuales fuera del matrimonio entre el esposo (hombre) y la esposa (mujer), (Levítico 18:6-30). Las prohibiciones contra la “porneia” (inmoralidad sexual o fornicación) aparecen en el Nuevo Testamento al menos veinticinco veces, muchas de ellas en boca de Jesús (Marcos 7:21).
En 1 Corintios 6:9-11 o en 1 Timoteo 1:10 Pablo no está debatiendo si la homosexualidad es un comportamiento pecaminoso, así como no está debatiendo si la idolatría, la borrachera, los robos o los adulterios son pecados. Pablo simplemente está manifestando que tal comportamiento (el cual de manera absoluta incluye a la homosexualidad) es inconsistente con la vida nueva en el Mesías Jesús. Pablo advierte a la iglesia que las personas que practican tal comportamiento no entrarán en el reino de Dios. También queda claro que algunos en la iglesia habían practicado la homosexualidad en su vida anterior, es decir, antes de entrar en la nueva vida en Cristo. Por lo tanto todas las personas pueden ser potencialmente redimidas de la homosexualidad, así como pueden serlo de cualquier clase de vicios espirituales.
D. Romanos 1:24-27
24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,
25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.
26 Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza,
27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.

En este pasaje Pablo demuestra cuáles son las consecuencias de que Dios (1:24, 26, 28) permita que los seres humanos sigan sus propios deseos y pasiones. La ira de Dios en este pasaje no es en respuesta a las inmoralidades, por el contrario las inmoralidades son las consecuencias de la ira de Dios. En otras palabras, el castigo de Dios para la humanidad es permitirles que sigan sus propias estrategias. Los deseos desenfrenados de los seres humanos son “para physin” o “contra naturaleza”. Por lo tanto, el castigo de Dios es en esencia permitir que los deseos “contra naturaleza” de los seres humanos sigan su curso. Que tanto las mujeres como los hombres cambien las relaciones naturales (kata physin) por las que son contra naturaleza (para physin) es una evidencia contundente para Pablo de que “la ira de Dios se revela” (1:18).
Afortunadamente, el “evangelio… es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1:16). La ira de Dios puede ser evitada a través del poder de la cruz, la cual tiene la capacidad de reemplazar nuestra “mente reprobada” (Romanos 1:28) con la “mente de Cristo” (Filipenses 2:5), cuyos deseos se ajustan a la voluntad y propósito del kata physin de Dios.
D1. Argumento contra Romanos 1.24-26 – La homosexualidad es ‘natural’ para algunas personas.
Un argumento común a favor del comportamiento homosexual es que este es ‘natural’ para algunas personas, es decir, algunas personas nacen con esa predisposición. Esta lógica produce una moralidad basada en la predisposición o en lo que es ‘natural’. Si de ‘manera natural’ me siento atraído por el mismo sexo, entonces debe ser bueno. La enseñanza cristiana no está en desacuerdo con el hecho de que la humanidad tiene una predisposición ‘natural’ a tener actitudes y comportamientos que son inherentemente equivocados. Por lo tanto, ¿qué pasa si soy naturalmente egoísta, violento o tengo la predisposición a la adicción o al adulterio o a la pedofilia? ¿Esa ‘inclinación natural’ hace que por lo tanto eso sea ‘bueno’? La Biblia enseña que la naturaleza de todas las personas es corrupta y debe ser regenerada por Dios. Por lo tanto, por Cristo. Entonces todos los seres humanos nacen naturalmente con una gran cantidad de perversiones; como cristianos confiamos que Dios producirá en nosotros un NUEVO ‘natural,’ el cual es producto del Nuevo Nacimiento en Cristo. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Cor. 5.17).

2. Jesús nunca habló directamente sobre la homosexualidad.
Algunas personas sostienen que debido a que Jesús nunca confrontó de manera directa el tema de la homosexualidad, de manera tácita la aprobó. Este es un argumento basado en el silencio. Hay por lo menos tres objeciones a esta lógica.
A. Jesús nunca abordó de manera directa la bestialidad ni la pedofilia. Este hecho no justifica su inclusión tácita en el estilo de vida de los redimidos.
B. Jesús de manera directa confronta “porneia” (Mateo 15:19) (que a menudo se traduce como fornicación o inmoralidad sexual), la cual incluye todo comportamiento sexual fuera del matrimonio entre un hombre y una mujer. Por lo tanto, Jesús sí habla de la práctica homosexual de manera directa. Por favor tenga en cuenta que el judaísmo del siglo primero reconocía universalmente que el comportamiento homosexual era pecado, así como el adulterio y todas las otras relaciones fuera de los lazos del matrimonio heterosexual.
C. El propósito de Jesús no es dejar de lado la Ley de Moisés.

17 “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.
18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.
20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” Mateo 5:17-20.

“La Ley de Cristo” era en muchos sentidos más “difícil” que la Ley de Moisés porque Jesús ordenó que se obedeciera el propósito original de la Ley. Mientras que “cualquiera que matare será culpable de juicio” (Mateo 5:21) según la Ley, ahora “yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio” (Mateo 5:22) y “expuesto al infierno de fuego”. Mientras que el adulterio fue prohibido en la Ley, ahora “cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” y es condenado, debido a que esa es indudablemente la fuente del comportamiento adúltero. En resumen, el Mesías no vino a dejar de lado la Ley, sino a cumplir su propósito original.

3. “La homosexualidad es ‘natural’ para algunas personas. Dios no querría prohibir ‘la inclinación natural’ de una persona.”
Primero, en nuestro análisis de Romanos 1:24-26 que se encuentra arriba, vimos que el comportamiento homosexual no es natural, sino “contra naturaleza”. A la misma vez, debido a que Dios permitió que el hombre siguiera sus “pasiones vergonzosas”, el comportamiento homosexual puede parecer “natural” en nuestro mundo caído. Esta es precisamente la razón por la cual la sabiduría convencional actual que impulsa a seguir la receta personal para la felicidad, es una receta para destrucción. A menudo nuestras inclinaciones “naturales” hacia la felicidad son en realidad inclinaciones hacia la corrupción. Las Escrituras enseñan que no somos libres de pecar, sino que de hecho somos “esclavos del pecado” (Romanos 6:17).
A pesar de las inclinaciones personales, nuestra guía hacia lo que es “natural” y “bueno” son las Escrituras. Vale la pena tener en cuenta que la repugnancia que el comportamiento “malvado” le produce a Dios fluye del conocimiento de que el pecado es la fuerza que destruye a las criaturas de Dios. El deseo de Dios es que sus criaturas no sean destruidas por el pecado sino que sean libres de su poder para corromper.
“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” Juan 10:10.
3.a “Si Pablo hubiera encontrado relaciones monógamas y consensuadas del mismo sexo, las hubiera respaldado. Pablo condena solo las relaciones que explotan a los demás”.
Primero y principal, en Romanos 1:27 Pablo manifiesta de manera absoluta que la relación en cuestión es entre dos hombres que están de acuerdo, “y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres”. Pablo no tiene en mente ninguna clase de explotación. Segundo, había ejemplos contemporáneos del siglo primero de relaciones homosexuales no explotadoras que eran bien conocidas en la cultura grecorromana. Robert Gagnon, el notable erudito respecto a la práctica homosexual y la Biblia, en su ensayo A Book Not To Be Embraced [Un libro que no se debe aceptar] cita el discurso de Aristófanes en El banquete de Platón y el discurso de Calicrátidas en el Pseudo-Lucianic Affairs of the Heart [Los asuntos seudoluciánicos del corazón] como dos ejemplos dignos que eran conocidos en el mundo grecorromano del siglo primero, los cuales describen la práctica homosexual consensuada. Filón de Alejandría (25 a. C. – 50 d. C.) hace un comentario sobre El banquete de Platón, el cual era famoso en el siglo primero. Gagnon cita otras fuentes principales (que incluyen a Plutarco – 45-120 d. C.) las cuales prueban que la homosexualidad era aceptada en el contexto contemporáneo del apóstol Pablo.
En resumen, Pablo en Romanos 1:27 de manera clara se refiere a la práctica homosexual entre dos individuos que están de acuerdo. Segundo, como se podría esperar, había ejemplos de relaciones homosexuales consentidas no explotadoras en los tiempos y la cultura de Pablo. Por lo tanto, Pablo era consciente de las prácticas homosexuales consensuadas, y decididamente las prohíbe, en todas sus formas.

4. A los cristianos se les prohíbe “juzgar a los demás”.
“El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella” (Juan 8:7).
“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido” (Mateo 7:1-2).
Algunos cristianos creen que decir que el comportamiento homosexual es pecado equivale a emitir juicios farisaicos. Con frecuencia se citan los dos textos de arriba para apoyar esta idea.
Primero, en Juan 8:7, los fariseos (líderes religiosos) traen a una mujer atrapada en el acto del adulterio. Cuando Jesús dice, “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”, ¿creemos que Jesús estaba promoviendo una clase de amoralismo, ‘cada cual según su criterio’, como podemos decir? ¿Jesús era indiferente al pecado? ¿Jesús permitía tal comportamiento debido a que ‘nadie es perfecto’? La respuesta a esta pregunta se encuentra en el último versículo de este relato, el cual se cita con menos frecuencia: “y no peques más” (Juan 8:11b). Jesús abordó dos problemas en este relato, el error del adulterio y la hipocresía. Jesús con claridad no estaba abogando a favor del ‘liberalismo’ cristiano. Jesús no aprobó ni la hipocresía de los fariseos ni el adulterio de la mujer. Jesús confrontó ambos asuntos.


Es verdad que Jesús advierte sobre la tentación humana natural de interesarse exageradamente por los pecados de los demás, sin tener el mismo interés por los pecados personales. Sin dudas se nos advierte sobre no emitir juicios hipócritas. Es por esta razón que Jesús dice, “¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mateo 7:4-5). En resumidas cuentas, los pasajes citados arriba no presentan a Jesús indiferente al comportamiento pecaminoso. Tampoco presentan una ordenanza a los cristianos para que guarden silencio ante el pecado. Jesús claramente confronta tanto al pecado como al pecador, pero advierte que no seamos hipócritas al hacerlo.

5. Jesús aceptó a los rechazados por la sociedad de su época (leprosos, prostitutas, recolectores de impuestos, etc.). Jesús por lo tanto acepta el estilo de vida homosexual.
El ministerio de Jesús nos provee la definición correcta de ‘aceptación’. Primero, Jesús sí pasó una cantidad considerable de tiempo con los ‘marginados por la sociedad’. Esto se puede ver con claridad cuando se leen los Evangelios.
“Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: ‘Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores’” Lucas 7:34.
A Jesús con frecuencia lo criticaban por asociarse con ‘pecadores’. La pregunta para la iglesia es, ‘¿Cuál era el propósito de la asociación?’. ¿Jesús tocaba a los leprosos y los dejaba con lepra? ¿Jesús visitaba a la adúltera, la prostituta, al ambicioso, los santurrones y recolectores de impuestos y los felicitaba por su esclavitud al pecado? No. En cada uno de los casos Jesús confrontó la esclavitud en la que vivían, y los invitaba a la libertad. Los resultados fueron variados. En algunos casos los ‘pecadores’ reconocían su cautividad y eran liberados (La mujer samaritana, Juan 4; Zaqueo, Lucas 19). En otros casos el pecador se iba arrastrando sus cadenas (El joven rico, Marcos 10:17-31). El punto es claro: la asociación de Jesús con ‘pecadores’ era motivada por el deseo de ver la redención; no era una asociación que estaba de acuerdo con sus perversiones.

6. ¿Puedo ser ‘homosexual’ y cristiano?
Muchas personas creen con sinceridad que su identidad humana está unida indisolublemente con su sexualidad. Las Escrituras desafían esta idea. Nuestra identidad primordial como cristianos está en nuestra unión con Cristo (Efesios 2:6). “Cristo, vuestra vida” (Colosenses 3:4). Como seguidores de Cristo, a todos se nos demanda rendir nuestro “yo” a los pies de la cruz y “seguirlo” (Marcos 8:34). Nuestras atracciones sexuales no conforman el fundamento de nuestra identidad humana; Cristo es el fundamento y todos debemos sujetarnos a él. Nuestra identidad es el producto de lo que Dios dice sobre nosotros en su Palabra. Eso no implica negar ni esconder las cosas que nos atraen, en especial las que claramente no son parte del reino. Todos los cristianos tenemos atracciones y deseos que no se conforman con nuestra nueva naturaleza en Cristo. Las Escrituras los llaman “deseos engañosos”, los cuales forman parte de nuestra vieja naturaleza (Efesios 4:22). Estos son los pecados que nos “asedian” o nos “estorban”; pecados de los cuales se nos amonesta “despojémonos” (Hebreos 12:1). Si usted es cristiano y tiene atracción por el mismo sexo lo primero que necesita hacer es estar de acuerdo con la Palabra de Dios, que esa no es una atracción que viene del Padre. No sea tentado (como muchos lamentable e imprudentemente hicieron) a crear un “dios” que pueda estar de acuerdo con sus sentimientos, pensamientos, atracciones y acciones. Tiene que estar de acuerdo con Dios y su Palabra, la cual nos fue dada para redimirnos de la esclavitud. Solo Dios puede definir la realidad. La tentación es parte de la vida del discípulo (Mateo 6:13) y se puede resistir a través de la fidelidad de Dios hacia sus hijos (1 Corintios 10:13). Dejarnos llevar por nuestras tentaciones es una historia diferente. En 1 Corintios 6:9-11 (arriba) se deja en claro, sin embargo, que las personas pueden ser engañadas y pensar que la práctica del comportamiento homosexual es compatible con la vida cristiana. No lo es (en absoluto), y las personas que practican el comportamiento homosexual (así como la promiscuidad heterosexual) no heredarán el reino de Dios. Las Escrituras simplemente no conciben ningún escenario posible para el comportamiento ni la identidad homosexual.

7. Conclusión
En resumen, el canon de las Escrituras es tajante en su presentación del comportamiento homosexual como parte de la depravación humana. No puede haber una interpretación bíblica honesta que esté de acuerdo con este comportamiento bajo ninguna circunstancia. No hay ni siquiera una sílaba en las Escrituras que apruebe o apoye el comportamiento homosexual. La práctica homosexual, así como cualquier otra clase de comportamiento pervertido, no es irreversible. Aunque las Escrituras nos enseñan que todos nacimos en iniquidad, las Escrituras así mismo enseñan que el poder del evangelio es más poderoso que el poder del pecado y sus diversas manifestaciones.
La iglesia haría bien en asociarse con ‘pecadores’. Con demasiada frecuencia las iglesias no han sido sal y luz en sus respectivas comunidades, sino que se convirtieron en clubes sociales con mentalidad de ‘personas religiosas’. Si los cristianos no estamos socializando con los leprosos y los recolectores de impuestos del siglo veintiuno, entonces hemos perdido nuestro llamado. El cuerpo de Cristo debería buscar y amar a los homosexuales, escuchar con atención lo que les hace daño, sus luchas y atracción hacia el mismo sexo, y guiarlos a la libertad que viene a través del arrepentimiento y la fe en Jesús, mediante el poder del Espíritu Santo.

“Él quiebra el poder del pecado cancelado,
Él libera a los prisioneros;
Su sangre puede limpiar al más inmundo,
Su sangre dio cuenta por mí”.
Charles Wesley, 1739
(en conmemoración del primer aniversario de su conversión)

Artículo de Sky Cline © copyright 2020
Se ha citado por defecto la traducción de la Biblia Versión Reina-Valera 1960; además, La Biblia de las Américas (LBLA) y la Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente (NTV).
Traducción al español: Marcelo Valdéz (www.AdrianaPowellTraducciones)